ARAM ABBAS VIERNES 18 DE SEPTIEMBRE 18:00 HRS



ARAM ABBAS VIERNES 18 DE SEPTIEMBRE 18:00 HRS
La práctica de Aram Abbas crea un pasaje entre el caos aparente y un orden latente, entre lo imperceptiblemente pequeño y lo vertiginosamente vasto, entre un sistema eléctrico externo y la vida eléctrica de nuestros propios cuerpos.
Aram Abbas experimenta dentro de un sistema cerrado, donde la consola de mezcla y los pedales de efecto retroalimentan las señales sobre sí mismas. Al hacerlo, el sonido resuena, se satura, se deforma, gime, pulsa y se desintegra, emergiendo de los propios ruidos de los componentes, de sus resistencias o incluso de interferencias electromagnéticas.
Si el desorden y la imprevisibilidad parecen gobernar, Aram Abbas sintoniza patrones que ya existen: las mismas fuerzas eléctricas que constituyen el mundo en el que estamos inmersos. Estas estructuras son coherentes, precisas e irrepetibles —tan únicas como esta ciudad, esta habitación, este músico en particular: Aram Abbas, un artista sirio basado en París, descubriendo México por primera vez y conectando con la carga de las personas y los lugares que ha ido encontrando en el camino.
Diseñado para los 230 voltios y 50 hertz de París, su sistema funciona ahora con los 127 voltios y 60 hertz de la corriente oaxaqueña. Un voltaje distinto, una frecuencia distinta y, estos últimos días, una corriente distinta atravesándolo a él. Y así, cada señal que produce su circuito revela una configuración específica de tiempo, espacio, electricidad y materia.
Entonces, ¿a qué suenan Oaxaca y La Clínica una vez que pasan por este sistema ?
Cuando Aram Abbas genera vibraciones eléctricas, se escucha una versión externalizada de un flujo que ya está ocurriendo dentro de nosotros. Nuestro cuerpo, un circuito de carne, huesos y líquidos, parece reconocer estas frecuencias antes de que la mente pueda nombrarlas. Quizás porque él también está permeado por actividad eléctrica : impulsos neuronales, ritmos cardíacos, descargas nerviosas. Un proceso eléctrico continuo que circula por nosotros y que experimentamos como sensación, pensamiento y movimiento. Y así, sentimientos como el deseo, el miedo, la euforia o la ansiedad se comportan de la misma manera: vuelven en bucle sobre sí mismos y, cada vez que lo hacen, cambian y se intensifican.
Si se convirtieran en vibración, ¿a qué sonarían las emociones más extremas?
Para Aram, la electricidad es una intensidad insoportable y, a la vez, un medio de regreso al cuerpo : traduce así aquello que habitualmente es inaudible, la vibración de un sistema que toma conciencia de sí mismo.
Maria Claudia Gamboa, septiembre 2026